Rendirse no está en los planes

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Creado: Viernes, 13 Septiembre 2019 09:08
Última actualización: Viernes, 13 Septiembre 2019 09:08
Escrito por Gobierno Provincial
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Tampoco ha sido fácil. De pronto un día amanece y te enteras de que el Campo Socialista cayó y que el país se quedó solo en el mundo. Luego te vienen encima un montón de sanciones y leyes unilaterales y extraterritoriales, encabezas una lista de naciones patrocinadoras del terrorismo, difaman de la cooperación humanitaria brindada alrededor del mundo, estimulan la subversión, y, ahora, como más expedita forma de asfixia económica, dificultan los contratos con las navieras encargadas de traer el petróleo a suelo cubano.

“Ni nos vamos a amargar la vida ni vamos a perder el sueño”, afirmó Díaz-Canel, quien en sus palabras recordó al Comandante de la Revolución, Juan Almeida Bosque, el mismo que bajo las balas legó una frase histórica que guía a Cuba: ¡Aquí no se rinde nadie…!"

En todos estos años, Estados Unidos no ha cambiado su plan, pero nosotros cavilamos uno propio, desde hace rato, en el que no se contemplan concesiones políticas. Del otro lado del mar debieran ser más sensatos y preguntarse por qué, 60 años después, Cuba todavía da de qué hablar. La conclusión más obvia es que no hay miedo ni arrepentimientos.

No los hubo contra el colonialismo español y en la Sierra Maestra ante ejércitos superiores militarmente; en la lucha contra bandidos, en la invasión a Playa Girón, en la crisis de los misiles y, mucho menos hoy, cuando exhibimos una economía más diversificada y con superiores capacidades productivas.

En lo adelante no hay consigna vacía ni control excesivo para velar que los recursos terminen en su destino. Sacar cuentas, apretar los números, exprimir las reservas y hacer de la sensibilidad un ejercicio diario es compromiso y responsabilidad de todos.

Decidir el destino de Cuba siempre ha sido una cuestión radical, vencemos o nos vencen, ganamos o morimos. La mano que quiere parecer amiga es la misma que intenta asfixiarnos y apuesta por dividirnos. Se estrecha el cerco, mas la verdadera grandeza está en enfrentarlo con optimismo y firmeza convencidos de que sabremos generar respuestas nuevas a problemas viejos. Rendirse no está en los planes.